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Última revisión: 05 de febrero de 2008





 

Opinión

Roberto Zapperi: El Salvaje gentilhombre de Tenerife. La singular historia de Pedro González y sus hijos

Reseña de Carlos Müller (Colonia/Las Palmas de Gran Canaria)

Un libro de historia es aburrido. Este prejuicio, desgraciadamente, en muchos casos no es tal sino resulta cierto. La historia se convierte en una lectura tediosa y burocrática, respeto la cual el boletín oficial parece más bien Mortadelo y Filemón.

Sin embargo, aunque muy de vez en cuando, surgen ejemplos que demuestran que no tiene porque ser así. Es perfectamente posible combinar la lectura interesante con la exposición de hechos históricos sin que sufra la seriedad de lo relatado. Literatura fáctica. Contar la historia sin perder el norte de la seriedad investigativa. Hacer vivir, dentro de lo que cabe, a los grandes o pequeños personajes y sus entornos de tiempos pasados sin caer en la trampa de convertir toda la trama en una fantasía novelesca. En la literatura en lengua española este género apenas existe. Casi automáticamente surgen gordos novelones históricos en que se mezclan alegremente hechos y fantasias por lo que su seriedad histórica es dudosa (y la calidad literaria suele ser floja).

Respecto a la historia de Canarias acaba de publicarse un libro en que las islas juegan un papel mínimo pero continuo. La Editorial Zech de Tenerife produjo la traducción al español de „El salvaje gentilhombre. La sorprendente historia de Pedro González y sus hijos“ del veterano historiador italiano Roberto Zapperi, un libro de un éxito respetuoso de ventas, al menos para libros de historia, en Italia y Alemania.

¿De que se trata? Aquí un breve resumen del libro:

En 1547 aparece en la corte del rey francés Henry II. un personaje extraño. Un muchacho de unos 10 años, completamente cubierto de pelo rubio y suave como un precioso animal de pieles finas, las mismas pieles que los grandes y ricos señores de la época utilizaban para fabricar los adornos o abrigos completos de la vestimenta oficial. No se explica nada sobre la procedencia del muchachito que sin embargo insiste ante quién quiere oirlo, en español, que es oriundo de la isla de Tenerife y que procede de una noble familia guanche por lo que se le reconoce el derecho de llevar el título de “Don”.

Cómo haya llegado a la Corte francesa no se explica en los documentos de la época, llega como regalo. Ni se ha podido descubrir quién fuera el donador de semejante “regalo”, lo que da lugar a la sospecha que trás la llegada del joven se escondian tejes y manejes que hasta para aquella época no eran publicables ni en documentos confidenciales.

Roberto Zapperi con la paciencia de historiador curtido en decenios de investigaciones en archivos y bibliotecas sigue desde este momento la pista del Pedro González, así se llama el jovencito, que padecía, según se sabe hoy, de una enfermedad genética hereditaria muy rara llamada Hypertrichosis universalis congenita en latín. Y si se dice que estaba cubierto de vello en todo el cuerpo no hay que tomarlo como una exageración de observadores estupefactos. Salvo nariz, labios, palmas de manos y pies estaba totalmente cubierto de una larga, sedosa y densa pelambrera entre rubia (en la cara) y morena.

A partir de este momento inicial Zapperi sigue la vida de Pedro González y a través de su personaje hace vislumbrar el espiritu de aquel tiempo. Henry II. adopta una actitud casi humana con Pedro González. No lo considera un animal, un ”bicho raro” que acaba de incorporar a su colección de objetos y animales exóticos (estas colecciones, al medio siglo de haberse descubierto America y la vía marítima a la India eran muy populares entre la gran nobleza europea), lo hace educar como una persona, por muy animal peludo que parecía. Pedro aprende a leer y escribir en francés y hasta recibe clases de latín, lo que significaba una gran distinción. Más adelante el rey incluso se ocupa de buscarle una mujer con la cual tendrá 5 hijos e hijas al menos, de los cuales algunos heredan el defecto genético y son igualmente velludos.

Evidentemente, Don Pedro González en la Europa de entonces que estaba cayendo en la cuenta de lo mucho mundo que se había descubierto, es un ser fantasmagórico sobre el cual la muy noble “toute Europe” curiosea, quiere enterarse, pide información. La alta nobleza europea pronto encarga retratos de Pedro y su familia, algunos se han conservado hasta hoy. A Don Pedro, a pesar de que ocupa un pequeño puesto de servidor en la corte de su protector Henry II., se le tiene ahí más bien como curiosidad, cosa que le molesta profundamente. Quiere ganarse su sustento trabajando honradamente, no como figura de circo, repite constantemente. No lo conseguirá sino casi al final de su vida.

Además empiezan a circular grabados de él y de su familia, empiezan las elucubraciones sobre la distinción entre hombre y animal, el tema del “salvaje” es recurrente, hasta se le agrega el sobrenombre “selvaggio” al ahora Pietro Gonzalez cuando la familia, después de una breve estancia en Bélgica, entonces española, es enviada – otra vez como regalo – a la corte de Parma en Italia. Y, como telón de fondo, no hay que olvidar que entre 1550 y 1551 tuvo lugar la famosa “Controversia de Valladolid” entre el obispo de Chiapas, Mexico, Bartolomé de las Casas, y el consejero-confesor de Carlos V., Juan Ginés de Sepúlveda, en lá que por parte del humanista Sepúlveda se puso en duda seriamente la condición humana de los indios de America. Otro tema, según Roberto Zapperi, aunque más bien literario, que va zumbando alrededor de la familia González durante su prolongado viaje desde Bruselas hasta Parma, y es él de “la Bella y la Bestia” ya que la esposa de Don Pedro fue una parisina guapa y elegante según los retratos y testimonios de la época.

Lo más cautivante sin embargo del libro no es tanto la historia de la familia González hasta su desaparición sino el retrato de la sociedad europea vista a través del prisma del encuentro con un personaje de aspecto tan distinto para la concepción habitual. Roberto Zapperi hace vivir no sólo a Don Pedro González y su familia, incluso personajes marginales adquieren de pronto una dimensión inteligible en su desconcierto, atracción y/o rechazo o curiosidad ante personas que aún hoy chocan al verlos. Actualmente se sabe de algunos casos en México, en internet se puede encontrar a Manuel Díaz Acebes de Zacatecas, México, que durante un tiempo viajó con un circo por los EE.UU.

(Foto Díaz Acebes, dpa)

No obstante el librito encantador de Roberto Zapperi ofrece una curiosa laguna un tanto desconcertante. Cuando Pedro Gonzáles aparece en 1547 en la corte francesa tenía unos 10 años. Había nacido alrededor de 1537 en Tenerife en el seno de una familia guanche noble, una familia de menceyes (o achimenceyes al menos) bien conocida. En 1537 hacía 40 años que se había concluido la conquista de Tenerife. Pedro González pertenecía por tanto a la generación de nietos posterior al derrumbe de la tradicional sociedad guanche. El cabildo de la isla ya había acumulado sus primeros montones de legajos que aún hoy se conservan. Nueve de cada diez nuevos súbditos de la corona española eran guanches que valientemente habian emprendido la marcha hacia la modernidad. Esta parte de la historia insular es bastante bien conocida, pero el capitulillo sobre los posibles orígenes del singular personaje Pedro González que durante tantos años fue objeto de comentarios, estudios y curiosidades de media Europa del siglo 16 apenas ocupa unas 4 páginas, y además lo que dice es bastante despistado. Desarrollar esta parte de la historia del “gentilhombre salvaje” con algo más de trasfondo no hubiera quedado mal, pero no está. ¿De nuevo la extraña ignorancia respecto la historia de Canarias que reina hasta en los circulos más competentes de la historiografía europea?

De todas formas se podría ver esta laguna como invitación al gremio de los historiadores canarios a intentar llenarla siguiendo posibles pistas sobre los orígenes de Don Pedro González, guanche, como nunca se cansó de repetir, y, si acaso, de su familia en Tenerife.

(Fotos Zapperi, Zech)


 

 

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