Opinión
España: Guía Naif de Costumbres Canarias, de
Ángeles Violán Acevedo y Rafael Arozarena Doblado
Reseña de Berthold Volberg, Colonia
(Alemania)
Con colores tropicales, este libro nos invita a
mirar para llegar a saber detalles interesantes de la vida cotidiana en las
Islas Canarias. Esa primera impresión se repetirá en cada página del "Guía
Naif de Costumbres Canarias". La sobrecubierta dominada por un intenso color
amarillo parece evocar la luz especial de Canarias y la imagen en el centro
muestra mujeres tinerfeñas como preparan las famosas alfombras de flores
para la procesión del Corpus Christi en La Orotava.
La pintura naif como arte ciertamente no
entusiasma a todos por igual. Pero ese guía no sólo es un libro ilustrado
que presenta 45 cuadros reproducidos, sino en sus textos, comentarios y por
la selección de motivos originales también ofrece mucha información de
trasfondo sobre las Islas Canarias, impresiones de peculiaridades de la vida
cotidiana, de las tradiciones y sus raíces históricas.
Las escenas que aparecen en las pinturas de
vivos colores Ángeles Violán Acevedo nos cuentan muchos detalles de fiestas
populares típicas de Canarias, pero también momentos de la vida laboral,
especialmente de la población rural, y nos muestran representantes de
profesiones tradicionales (alfareras, lecheras, pescaderas).
Tres de sus obras se encuentran ya en el Museo
Internacional de Arte Naif en Jaén. En muchos casos, los títulos ya nos
explican el contenido de los cuadros. Pinturas con títulos como "Con mi amor
debajo del almendro" o "Mi hermano jugando con barquitos en el platanar" no
necesitan comentarios. Pero en otros casos, los textos que explican
profesiones tradicionales o costumbres desconocidas en otras partes del
mundo, los comentarios son importantes, también cuando se refieren a la
mujer canaria como centro de la vida.
Llama la atención que la pintora tinerfeña casi
siempre presenta mujeres en el centro de sus obras. Si se descubren hombres
en sus pinturas, siempre se tratará de figuras secundarias, casi marginales,
mientras que la mujer canaria es la protagonista. De un lado, esas imágenes
de mujeres repiten una idea tradicional del rol del sexo feminino como sigue
dominando en la sociedad todavía más bien conservadora del archipiélago
canario. Al otro lado, en los cuadros de Ángeles Violán queda bien claro que
son las mujeres que actúan en el centro, organizando la vida cotidiana,
mientras que los hombres se dedican a cosas menos importantes. La pintora
comenta su bonita pintura "La mujer universal" con palabras que dejan claras
que su intención es ensalzar la mujer cuyo trabajo diario (como ama de casa,
madre, campesina, pescadera, etc.), nunca es valorado adecuadamente. Con su
obra, Ángeles Violán quisiera construir un monumento multicolor para honrar
a esas mujeres pobres que trabajan tan duramente pero a la vez parecen más
felices que muchas "mujeres metropolitanas".
Un motivo especialmente interesante tomada de la
dura vida laboral de mujeres canarias que poco tiene que ver con ilusiones
románticas de turistas es la recogida de la cochinilla.

Antes de que hayan inventado la producción de
colorantes artificiales, la recogida de esos diminutos insectos de intenso
color carmesí llegó a ser una importante fuente de ingresos en Canarias en
la segunda mitad del Siglo XIX.
En grandes cantidades, las cochinillas se
criaron en huertas de opuncias para obtener el cotizado colorante carmesí,
importante para muchos artículos de cosmética (lápices de carmín), alimentos
y bebidas alcohólicas.
Junto a escenas de la dura vida cotidiana
encontramos también escenas festivas en la obra de Ángeles Violán. Hay
impresiones de cruces de mayo, de las alfombras para celebrar el Corpus
Christi en La Orotava y la fiesta playera del 24 de Junio, la "Noche de San
Juan" que se celebra con toda la familia en la playa, con bailes alrededor
de candelas y bastante vino durante toda la noche.
Presentando esas tradiciones autóctonas, la
pintora nos ofrece una colección de memorias, o – como lo expresa el poeta
Rafael Arozarena acertadamente: "un museo de sentimientos".
Ángeles Violán misma describe en la introducción su intención diciendo que
sus obras también evocan la nostalgia de una vida más sencilla, en armonía
con la naturaleza, una vida en la que uno se toma el tiempo para charlar con
los vecinos y la alegría para cantar durante el trabajo...
Posiblemente, ese libro animará los lectores a comprar uno de los cuadros
originales (mientras que estén puestos a la venta). Al final se encuentran
los datos para ponerse en contacto con la pintora y una lista de las
pinturas reproducidas en ese guía de artte original y divertido.
Texto: Berthold Volberg (caiman.de, julio 06)
Imágenes: Ángeles Violán/Zech
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